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Hace 29 mins

México clama por el “cambio”

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En sus discursos tras haber barrido en los comicios mexicanos, Andrés Manuel López Obrador, a pesar de sus históricas posturas de izquierda, plantó su bandera en lo más profundo del capitalismo, anunciando que “mantendrá la independencia del banco central, disciplina fiscal, libre flotación del peso, y no expropiará empresas”, bastiones del sistema capitalista. AMLO concluyó su intervención diciendo: “No les fallaré”.

Por lo tanto, de su gestión gubernamental y no de su ideología dependerá que el gobierno de AMLO logre colmar, así sea en parte, las colosales expectativas que albergan sus 30 millones de electores, y convertir las promesas de su campaña en realidad contante y sonante, para que al final de su sexenio la gente pueda decir “no nos falló”.

Los mexicanos votaron por el “cambio”. Hastiados de la rampante e impune corrupción, violencia sin par, gobierno de “los mismos”, crecimiento económico anémico y desigualdad lacerante, le entregaron a AMLO un capital político inédito, control total del Congreso de la Unión y los viejos partidos en cuidados intensivos. El sistema de pesos y contrapesos esencial en una democracia queda resquebrajado. Un tsunami político que arrasó con lo viejo y creó nuevas fuerzas sociales que reciben el Estado con la obligación de transformarlo para beneficio de todos. AMLO tiene seis años para comenzar a hacer ese “cambio”, que como eslogan de campaña es adictivo, pero al final del día hay que dotarlo de contenido.

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Gobernar las sociedades del tercer milenio es una labor altamente compleja. La política tradicional deja el escenario a nuevos e inciertos paradigmas. Las razones que llevaron a AMLO al poder no difieren mayormente de las que hicieron lo propio con Trump; izquierda y derecha son irrelevantes, priman el discurso populista, el resentimiento con el statu quo y el anhelo de una gobernanza responsabley comprometida.

¿De dónde saldrán los fondos requeridos para aumentar las pensiones, proveer educación gratuita a millones de jóvenes, ayudar al campesinado y cumplir con otras promesas sociales? Ha indicado AMLO que financiará sus programas con lo que se recupere en la lucha contra la corrupción; encomiable, aunque nebuloso en cifras reales. Gravitará la tentación de irse de gastos para cumplir promesas, poniendo en riesgo la estabilidad macroeconómica.

El 1º de diciembre de este año comienza el reloj a correr. Cada mexicano estará pendiente de ese cambio y cómo lo beneficia de manera tangible, mientras la violencia, el narco y los trinos y aranceles de Trump siguen su curso, sin darle tregua al nuevo inquilino de Los Pinos.

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La “cuarta revolución” mexicana tendrá que aterrizar, en medio de condiciones de fuerte turbulencia, una nave llena de ideales altruistas, y fraguarlos en hechosconcretos. El mexicano que se levante en 2024 mire a su alrededor y vea un México distinto, mejor, más igualitario, menos corrompido y menos violento y que diga “¡esto sí cambió!”, es el gran reto. ¿Podrá AMLO?

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