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Hace 9 horas

El rugido de las mayorías

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Es un sonido silencioso pero letal y en tiempos recientes su efecto se ha hecho más visible, efectivo y pernicioso. La otrora mayoría silenciosa está dejando de serlo. Desde quizá finales de los años 60 del siglo pasado la lucha de las minorías por sus derechos tomó vuelo y relevancia internacional. La gesta por los derechos civiles en Estados Unidos liderada por el pastor Martin Luther King, la de los gais años después en Nueva York y San Francisco, París 1968, el movimiento feminista y las diversas luchas por la igualdad de cultos marcan el hito de las minorías buscando su lugar en la sociedad e igualdad ante la ley. No son pocos los logros obtenidos en las sociedades democráticas frente al respeto de las minorías étnicas, religiosas, lingüísticas, orientación sexual, género y discapacidad, reflejados en legislación favorable, castigo a quienes discriminan y aceptación social. Nacía lo “políticamente correcto” y se pensó que era para quedarse. En los Estados autocráticos, por otro lado, la persecución a las minorías de todo tipo es parte del paisaje y una conveniente cortina de humo.

Sin embargo, la globalización, el libre comercio, la crisis económica de 2008, los avances tecnológicos, las oleadas migratorias, fueron dejando rezagados a amplios sectores de la población, poco educados, sin las habilidades requeridas en la nueva economía y que quizá por inercia hacen parte de unas mayorías que sienten que ese nuevo mundo es “injusto” con ellos y que encuentran en las minorías un conveniente chivo expiatorio. Los electores de Trump, los que apoyan a los partidos de extrema derecha en Europa, los que compran los espejitos que les ofrece la izquierda populista, hacen parte de esa mayoría que le han movido el piso, que ya no cuenta con su zona de confort. Los carteles en universidades de Estados Unidos con la leyenda “los blancos también tienen derechos”, los que aparecen en las calles de Europa “cristianos somos y cristianos seremos”, son demostración fehaciente del sentido de alienación que se propaga en las mayorías.

Los ataques a las minorías, impensables hace tan solo unos años se volvieron parte del discurso político en las democracias occidentales. Los “mexicanos violadores” de Trump, los “emigrantes que nos quitan el trabajo”, los “musulmanes que no se adaptan a nuestra sociedad”, los gais que “pervierten a nuestros niños”, “los futbolistas negros que no parecen franceses” y un largo etcétera. Estos ataques a las minorías van de la mano del ascenso del autoritarismo en el mundo, el deterioro de la democracia liberal y la permanente crisis económica que genera gran ansiedad en esas mayorías que creen tener “derechos divinos”. El fin de lo “políticamente correcto”.

Fenómeno que no es nuevo. En los años 30 del siglo pasado la depresión económica tuvo cono consecuencia el ascenso de regímenes apoyados por las mayorías que se ensañaron con las minorías. Al final del día el mundo enteró perdió.

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