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Wed, 06/26/2019 - 20:00
En el museo Muntref de Buenos Aires

Martha Rosler: el feminismo de los años 70 se quedó corto

La artista, que expone en el Kilómetro 0 de Bienalsur, creó una biblioteca sobre feminismo para dar continuidad al activismo del pasado, que, aunque se manifestó por los derechos de las mujeres, soslayó a muchos sectores vitales para la discusión.

“Nature Girls (Jumping Janes)”, de la serie Body Beautiful, de Martha Rosler. Cortesía Bienalsur
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Una de las piezas que compone la muestra de la norteamericana es un video en el que se le toman medidas a una mujer. Que eleve el mentón, que lo gire, que se baje, que se quite, que se ponga y miles de pedidos más son los que finalmente la llevan a desnudarse para saber cuáles son las medidas exactas de sus partes. A medida que el video transcurre, unos subtítulos van hablando de lo que se supondría que ella, y todas las mujeres, deberían ser. De los mandatos que históricamente han pretendido (y logrado) moldear los cuerpos y los pensamientos femeninos. De lo que debería callar para no importunar y comer para no engordar.

Puede que esta vez sea diferente; es la forma con la que Martha Rosler propone que el feminismo de la década del 70, del que ella participó activamente, se quedó corto. Los títulos, ubicados en el centro de la muestra, dan cuenta de las discusiones feministas que se han dado en los últimos cinco años, con los que la artista busca que se reconozcan los temas pendientes que este movimiento dejó de lado en el pasado. Este espacio también reúne muchas de las obras que la artista ha venido desarrollando desde su juventud, en la que, además de movilizarse por la equidad de género, se manifestó en contra de la violencia desencadenada por la guerra de Vietnam.

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Lucrecia Palacios, curadora de la muestra, habló para El Espectadorsobre las discusiones que se pretenden con la dinámica de la exposición y la oportunidad de este tiempo para recordar y analizar los discursos feministas y sus transformaciones a lo largo de su historia.

¿Cómo llega la obra de Martha Rosler a Bienalsur?

La invitamos porque a mí, en principio, me interesó que viniera a Buenos Aires a hablar, sobre todo por lo que está ocurriendo en la ciudad con el feminismo y su carrera como activista y autora que ha profundizado sobre este asunto. Vi clases con ella y es una excelente docente. En la charla surgió la posibilidad de que también se pudiese hacer una muestra. Ahí comenzamos a imaginarnos cómo podría ser este proyecto.

La obra tiene dos vertientes: una biblioteca con títulos sobre feminismo, y alrededor están sus obras, que reflejan su experiencia como activista en la década de los 70…

Sí, y además de eso habrá una serie de actividades públicas, por eso la biblioteca tiene ruedas. Se van a hacer charlas, vendrán las autoras de algunos libros a hablar, habrá talleres para niños, vendrá Martha Rosler, en fin. Queremos alojar todas esas discusiones.

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¿Cómo se determinó la dinámica de la obra y la selección de las piezas?

Cifrando el origen de la biblioteca: ¿Por qué aparece Martha Rosler haciendo una biblioteca sobre género? Bueno, porque es un activismo que ella viene desarrollando desde la década de los 70. Además de que la artista tiene una idea muy clara del poder transformador del arte que es para ella un espacio de discurso público tan legítimo como el discurso político. Para ella las obras tienen que actuar, tienen que hacer algo.

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¿Y el título de la muestra?

Se llama así porque intenta vincular la ola feminista de la década de los 70 y las obras más contemporáneas, que justamente surgen de los movimientos de esa época en la que el feminismo era un poco más esencialista. Sus críticas apuntaban hacia la representación de la mujer en los medios de comunicación, pero también a las imposiciones que suponía ser mujer y a la cultura de la domesticidad. Puede que esta vez sea diferente. Nos gustó porque ahora se habla del feminismo de la cuarta ola, que es un proyecto que retoma muchas de las cuestiones que quedaron inconclusas.

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¿Cuáles son las diferencias que Rosler resalta entre el feminismo de la década del 70 y el contemporáneo?

El anterior fue un feminismo blanco que no incluía a las latinoamericanas, ni a las inmigrantes, ni a las negras, ni a las clases bajas. Era un feminismo de corte intelectual para las clases medias. Solo mujeres heterosexuales. La muestra y la biblioteca te propone seguir estos temas. El de ahora se lleva de forma muy novedosa, energética y con muchísima producción. La biblioteca sirve como registro de este momento, ya que los libros que ubicamos aquí son sobre feminismos en los últimos cinco años. Por ejemplo, todo lo que ha pasado con el movimiento Ni Una Menos y sus reivindicaciones, sus luchas a favor del aborto, la relación entre mujeres y trabajo: ¿cómo es una economía feminista? ¿Cuál es la relación entre los feminismos, el patriarcado y el capitalismo?

¿Qué pasará con los libros de la biblioteca después de que se termine la muestra?

Esta biblioteca tiene 700 volúmenes hasta el momento, pero seguirá transformándose hasta que termine la muestra para que después pueda ser donada a la Universidad Tres de Febrero. Va poder seguir estando en consulta y la gente podrá venir de forma gratuita.

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Además de registrar las producciones que se han hecho sobre feminismo, ¿esta biblioteca, ubicada en el centro de la muestra, tiene más objetivos?

El feminismo nos está comenzando a habitar, pero pocas veces tenemos tiempo para estudiar de qué se trata, cuál es su historia y todas sus vertientes. En Argentina, por ejemplo, con el movimiento Ni Una Menos se han dado unas luchas muy importantes a favor del aborto, pero hay un feminismo indigenista, ecologista, no esencialista, en fin, hay una cantidad de variables que se están desarrollando en conjunto y este es un espacio pensado para discutir estas cuestiones.

Además del fotomontaje, ¿con qué otros métodos trabaja Rosler?

Ella estudiaba pintura. Cuando la dejó comenzó a explorar la fotografía, el video, la performance, la instalación y el fotomontaje, que para su tiempo era muy novedoso, sobre todo porque era una obra muy difícil de entender en términos de autoría, un concepto central para un artista. Las obras se hacían con fotos que no tomaba ella, así que también puso en discusión este asunto.

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En la “Semiótica de la cocina”, una de las obras más icónicas de la artista, incluida en esta muestra, es ella quien aparece utilizando los elementos de este espacio de una forma incómoda y hasta graciosa…

Es una especie de parodia sobre los espacios de cocina, que es el lugar de realización de la mujer. Muestra cuáles son los elementos de la cocina y cómo se usan. Su lenguaje personal es de total incomodidad con el espacio. Es importante porque tiene que ver con su idea de la semiótica y su investigación sobre cómo el lenguaje es eso que nos compone, y en ese sentido nos construye como mujeres. Todas las estructuras de dominación están reflejadas dentro del lenguaje.

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