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Juan Fabbri: “En Suramérica creemos que los europeos son seres superiores”

En el kilómetro 5,6 de Bienalsur está ubicada “Fricciones”, una muestra sobre el colonialismo que sigue dominando las culturas suramericanas por medio del racismo y los ideales de belleza.

Intervención de Marcelo Masagão sobre acuarelas de Jean Batiste Debret, de la década de 1830, Brasil.Jimena Salvatierra
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En el Centro Cultural Paco Urondo se inauguró “Fricciones”, muestra curada por Fernando Farina y Juan Fabbri, quienes tomaron como punto de partida a Bolivia, una nación atravesada por un pasado colonial que marcó los cuerpos y las memorias de sus habitantes. Con obras de artistas como Claudia Joskowicz (Bolivia-EE. UU.), Serena Vargas (Bolivia) y José Ballivián (Bolivia), entre otros, se pretende reflexionar sobre los mecanismos de dominio y marginación que subsisten por razones raciales, étnicas o de nacionalidad, en diferentes sectores de la población boliviana y en el resto de países de la región.

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“Con el eje en este pasado de discriminación étnica y racial donde los blancos fueron quienes establecieron una historia que implicó el control de la tierra y de los medios de producción, negando a Bolivia su raíz indígena. En esta muestra también se proponen otros núcleos que igualmente marcaron la historia latinoamericana, como la población negra que llegó esclava a América y aún hoy padece diferentes tipos de discriminación”, dijo Farina.

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Juan Fabbri, curador boliviano, habló para El Espectador sobre las temáticas de la muestra y las condiciones en las que se montó la exposición.

¿Por qué o para qué una muestra sobre colonialismo en la actualidad?

Porque hay varios artistas que están reflexionando sobre este asunto. La discriminación, el racismo, la opresión, etc., todos estos temas están incluidos en esta muestra, en la que hay unos puntos de convergencia muy claros: cuerpo, racismo y colonialismo. Por otra parte, hay una selección de obras de unos artistas que están buscando revisar la Colonia en su sentido más histórico, otros se inclinan hacia la expresión de la palabra y cómo una oración puede detonar significados que se conviertan en arma o instrumento para hacer una contra-lucha o una contra-hegemonía. Tiene que ver con un ejercicio de poder y en este caso sus obras están generando lo opuesto: las tensiones opuestas.

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La obra “Báñate con leche”, ubicada dentro de la sección del cuerpo, es un videoperformance en el que una mujer se baña con un líquido blanco con movimientos muy bruscos, como tratando de despercudirse la piel…

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Esa obra es de una artista boliviana de la ciudad de Cochabamba, se llama Serena Vargas, una mujer muy joven, pero sólida conceptualmente. En esta obra ella rememora un hecho: en su infancia sus compañeras del colegio le dijeron que si se bañaba con leche sería más blanca; es decir, más linda. La sugerencia era única y exclusivamente para aclararse la piel. Esta performance es una denuncia a la brutalidad de esas palabras. Es muy común encontrar cremas blanqueadoras, tintes de cabello para ser rubias o que te digan que si te bañas con no sé qué hierba te vas a aclarar el cabello. Es una manera de ver cómo el colonialismo sigue presente y vivo en nuestras sociedades y cómo estos códigos de belleza siguen tan establecidos.

La línea del cuerpo en la muestra insiste en que los latinoamericanos seguimos pensando que el modelo de belleza europeo es el ideal…

Claro, es una manera de repensarnos y de revisar nuestros gustos. Es tan profundo el colonialismo que incluso nos puede ayudar a repensar nuestro deseo: el de estar con alguien, el querer conocer a alguien. Esto está atravesado por la creencia de que el blanco es superior. Dentro de esta muestra también puedes encontrar esculturas del modelo europeo y las de cuerpos “imperfectos” en las que, haciendo la misma pose y tratando de exhibir sus siluetas, uno sí se ve capaz de despertar deseo o placer. El que no entra en ese canon de perfección no tiene posibilidades.

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Hay obras que intentan destacar la figura de los afroamericanos…

Claro. La de Marcelo Masagão es justamente eso: unos cuadros clásicos brasileños que él intervino para invisibilizar a la población blanca que en esa época esclavizaba a los negros.

La instalación de Teresa Margolles es una oración que dice “Ya basta hijos de puta”. ¿Cómo una frase se convierte en la pieza de una exposición de arte contemporáneo?

La oración es capaz de generarte todo el sentido de la muestra. Esta obra es sobre un grupo social que toma posesión sobre otro grupo. En Suramérica estamos convencidos de que los europeos son seres superiores y lo que me gusta de este tipo de obras es que a través de la palabra se subvierte ese ejercicio de poder y de percepción. El arte y la palabra negocian y cuestionan. Para mí eso es lo impactante e importante de estos métodos en el arte contemporáneo.

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