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Tue, 09/11/2018 - 21:00

Elkin Restrepo: “Los poetas son tan innecesarios como un desequilibrio celeste”

El escritor Elkin Restrepo fue galardonado, este martes, con el III Premio León de Greiff al Mérito Literario, durante la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, que busca reconocer la vida y obra de un autor, ya sea poeta o narrador.

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“El jurado reconoce el gran valor de la obra de Elkin Restrepo a lo largo de más de diez libros de poemas, donde trata diversos temas, siempre con precisión, originalidad y economía. La extrañeza de vivir, La desolación del recuerdo, La celebración del instante, La exaltación de la naturaleza, entre otras, conforman una obra que es parte esencial de la poesía colombiana. Nacido en 1942, pertenece a una generación que incorporó a nuestra tradición manifestaciones como el bolero, el rock, las baladas, el cine y las referencias literarias, así como la poesía norteamericana. Él supo unir estos elementos con una visión particular”, reza el acta del jurado, que fue dada a conocer el pasado 16 de agosto, cuando se develó el nombre del ganador y se presentó la Fiesta del Libro y la Cultura.

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Por su parte, el presidente del jurado, Fabio Morábato, señaló, durante ese encuentro, que la poesía de Restrepo “se mueve entre límites voluntariamente estrechos, tanto en la forma como en los temas, y por gracia de esa estrechez consigue construir un discurso profundo y accesible a cualquier lector. Me alegra haber conocido a un poeta tan bueno, a quien el premio servirá para ganarle el público que se merece”.

Este estímulo, que es entregado por la Universidad EAFIT y la Alcaldía de Medellín, en su primera edición premió al poeta venezolano Juan Calzadilla (2016) y el año pasado a la novelista argentina Luisa Valenzuela.

Para la versión de este año, el jurado estuvo conformado por los escritores colombianos Catalina González, Giovanni Quessep y Ramón Cote, bajo la dirección del poeta y cuentista mexicano Fabio Morábito.

Estos poetas eligieron a Restrepo después de analizar la obra de otros 23 poetas postulados por 25 instituciones culturales, de Colombia y Venezuela.

Élkin Restrepo, de 76 años, perteneció a la Generación sin nombre, posterior al movimiento nadaísta de los años 70.

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Su publicación Bla bla bla (1968) lo hizo acreedor al Premio Nacional de Poesía Vanguardia-El Siglo y, entre otras cosas, se ha desempeñado como gestor cultural y promotor literario.

Dirigió varias revistas de literatura moderna de Medellín como Acuarimántima, Poesía, Deshora y Universidad de Antioquia.

¿Qué significa para usted recibir el Premio León de Greiff?

Que la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.

En vista de que es usted el primer ganador colombiano de este reconocimiento y que lleva por nombre el de un poeta paisa, al igual que usted, ¿cuál es su relación con la obra de Greiff?

Alguna vez, durante un año, con mis amigos Miguel Escobar Calle y Eduardo Peláez, recorrimos libro en mano —de Bolombolo a Anzá y de Titiribí a la Otramina y el Zancudo—, la geografía del libro los Relatos y pasamos el Cauca en la Barca de los pobres y rondamos los dominios de Rosa del Cauca y así, poema a poema. Los leíamos en voz alta y nos enredábamos en esa selva verbal y aventurera hasta que volteamos la hoja.

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¿Cómo define o caracteriza su obra?

Como una mezcla desordenada de azar, sueño y producto McDonald’s.

¿Tiene usted algún ritual a la hora de escribir?

No sé si llamarlo ritual, pero atiendo todo aquello que aplaza, distrae o imposibilita sentarme a

escribir cuando siento esa forzosa necesidad.

¿Por qué consagrar su vida a las letras?

Digamos que por falta de aquello otro que hace grandes a los otros oficios.

¿Por qué es necesario que haya poetas?

Los poetas son tan innecesarios como cualquier conjunción o desequilibrio celeste al común de la humanidad.

¿Cómo define la poesía?

No defino, escribo.

¿Cuáles cree que son las características de un poeta?

Volverse un tipo de cuidado, como pedía Rimbaud.

Con respecto a la poesía en Medellín, ¿cómo se ha ido configurando durante los últimos años?

La poesía en Medellín, como siempre, anda con muy buena salud.

Teniendo en cuenta que ha ejercido como docente, ¿cómo lograba alternar este trabajo con su creación literaria?

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Hace años que no soy profesor. El escribir lo alterno ahora con la pereza, que es de raso, que me mantiene atado.

Además, de ser docente, abogado y poeta, es también dibujante y grabador. ¿Cuáles son los temas más recurrentes en su creación, en qué momento decidió apostarle también a estata artística?

Acudo al horóscopo o al Tarot o al llamado de la selva, uno y otro me dicen qué hacer, cuándo, dónde y por qué.

¿Qué proyectos tiene hacia futuro?

El Glenlivet.

¿Qué es lo que más recuerda de lo que se llamó la Generación sin nombre?

Lo viejos que estamos ahora, lo jóvenes que éramos entonces.

Recordando su infancia, ¿qué acontecimientos lo influenciaron y lo encaminaron con mayor fuerza hacia las letras y las artes?

El cine, los cómics and the girls.

¿Cuál es su recomendación para los jóvenes escritores que buscan abrirse camino en las letras?

Que escuchen más su locura que la de los otros.

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