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Hace 2 mins
Del 13 al 30 de septiembre

En plena armonía con la música

Llega la séptima edición del Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá, cuya programación gratuita estará dedicada al tema de la armonía, representada en la labor de más de 600 artistas procedentes de 20 países en 26 escenarios capitalinos.

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“La armonía total de este mundo está formada por una natural aglomeración de discordancias”, decía Séneca. Escogí esta cita porque representa muy bien el alma del Festival Internacional de Música Sacra, que se ha dedicado a dar a conocer las tradiciones culturales y la espiritualidad del mundo por medio de la música y, por lo tanto, a promover la unión, el diálogo, el respeto a la diversidad de creencias y una cultura de paz.

Desde su nacimiento, el evento ha buscado explorar conceptos que vayan más allá de géneros o tipos de música. Los valores que necesita un país como Colombia, en su coyuntura particular y única, han sido los temas bajo los cuales el Festival se ha manifestado: unión, reconciliación, paz, perdón, misericordia, fraternidad y, este año, armonía. Este último es el valor que se celebrará del 13 al 30 de septiembre, a cargo de más de 600 artistas de 20 países, en 45 eventos y por 26 escenarios de Bogotá.

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¿Pero qué entendemos por armonía dentro del Festival y cómo se va a ver reflejado? En términos musicales, la armonía es el concepto que se utiliza para referirse a la relación que se establece entre distintos acordes, su organización y calidad. Musicalmente podremos vivir el Festival en armonía, disfrutando de los conciertos que nos transportan cada uno a otras épocas, religiones y sonoridades, y que nos llevan inevitablemente a un estado de relajación y reflexión, y nos acercan a lo bello, lo agradable, lo sublime. También lo veremos reflejado en los mensajes que transmitirán los artistas, cada uno representando la armonía ya sea con los textos musicales o mediante sus propias interpretaciones que comparten con el público.

Bajo la perspectiva religiosa y espiritual, la armonía ha sido concebida como equilibrio y perfección por los antiguos egipcios; para la religión judía, teniendo la espiritualidad, lo trascendente como faro, guiados por el intelecto, no divorciado de las emociones, actuando acorde a nuestra armonía interior, se nos asegura que estamos en la senda de encontrar “bendición y vida eterna”. Así lo vemos reflejado, por ejemplo, en el Salmo 133: (1) ¡He aquí, cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía! Para el budismo, la armonía es la felicidad en sí misma. Decía Buda: “Estamos en este mundo para convivir en armonía. Quienes lo saben no luchan entre sí”. Para los musulmanes, el Ramadán es un mes sagrado de armonía entre el espíritu y el cuerpo. La principal contribución del místico hindú Sri Ramakrishna es el principio de armonía entre las religiones. Para los católicos, la armonía es el principio de vivir unidos en un mismo sentir, amándose como hermanos, bondadosos y humildes, según decía San Pedro.

Todo esto rodea el porqué del valor de la armonía en el evento: la búsqueda de un equilibrio, de un estado de tranquilidad con la naturaleza y de paz consigo mismo. Armonía en la séptima edición del Festival Internacional de Bogotá de Música Sacra representa esa sintonía con el espíritu, con Dios y con lo divino que la música puede generar en nosotros.

Este año traeremos una selección musical con varios enfoques. El concierto inaugural será el 13 de septiembre en la Iglesia San Ignacio con la participación del Coro Fundación Princesa de Asturias, de España, y de su director José Esteban García Miranda, quienes interpretarán un programa inspirado en la pluralidad de la música de tradición cristiana y judía. El 30 de septiembre el cierre será en la Catedral Primada de Colombia con el Réquiem en Re Menor, K. 626, de W. A. Mozart a cargo de la Orquesta Filarmónica de Medellín, el Coro de la Universidad de los Andes, cuatro jóvenes promesas de la escena musical colombiana, el organista alemán Vincent Heizer y bajo la dirección de Juan Carlos Rivas.

La música espiritual de Oriente y sus diferentes manifestaciones se verá representada por las músicas antiguas de China interpretado por el dúo Pipa Dizi y los cantos litúrgicos y cantares japoneses interpretados por Junko Ueda y Wil Offermans. El ensamble de música tradicional mongola Egschiglen, las sinfonías de la India de Anandita Basu y la fusión de cuencos tibetanos y el gong que traen Ann y Danielle Bessudo. El canon clásico siempre ha sido uno de los favoritos del público y este año veremos interpretaciones memorables: la Orquesta Filarmónica Juvenil de Cámara ofrecerá un concierto con obras de Vivaldi, Torelli, Rossini y Manookian; el Ensamble de Interpretación Histórica de la Universidad Central dará su versión de Missa Este Confessor. La agrupación española Schola Antigua hará un recorrido por el canto llano hispano y colonial con el concierto Canto Llano, Mixto y Otras Liturgias y en homenaje a los 350 años de la Iglesia Templo de San Agustín ofrecerán una liturgia especial. La Schola Gregoriana de Bogotá y su director Sebastián Vega harán un concierto dedicado a los himnos y cánticos relacionados con la Orden del Carmen. La coral ¡Canta Bogotá Canta! hará dos conciertos con obras corales de Mozart, Handel y otros compositores; el dúo de Yerko Lorca y Juan Yin (España-Taiwán) nos deleitarán con una interpretación de músicas antiguas y sagradas de Siria, Turquía, la tradición africana y sefardí con lira tartésica, kora, tar y voz; la soprano Rocío de Frutos y el arpista Manuel Vilas presentarán una selección de tonos; y el ensamble de música antigua Vandalia Drs Atlántica ofrecerá obras de varios polifonistas importantes del siglo XVI; el gran rabino de Bogotá Alfredo Goldschmidt nos llevará por un paseo de la liturgia judía, presentaremos la riqueza ancestral de nuestro país representada en el concierto Músicas Ancestrales Indígenas de Colombia, con miembros de las comunidades de la Sierra Nevada de Santa Marta, Cauca y Putumayo, entre otros. Toda la programación la encuentran en www.festivalmusicasacra.org

El Festival de Música Sacra de Bogotá no solo reflejará la armonía en la música, también lo hará en la pintura. Todos los años invitamos a destacados artistas plásticos colombianos para que plasmen el tema central del Festival en la imagen oficial. En ediciones anteriores, las obras de los maestros Gustavo Vejarano, Diego Mazuera, Santiago Cárdenas y Manuel Camargo representaron perfectamente el mensaje del Festival. Este año, para acercarnos visualmente a la armonía, el maestro Pedro Ruiz fue el artista invitado, quien dice: “Siempre trato de representar una relación ideal, armoniosa entre el hombre y la naturaleza. La música representada aquí de manera simple y sencilla, en este caso, actúa como elemento de atracción”.

Recuerdo las palabras del papa Benedicto XVI sobre la armonía que inspiraron el desarrollo de esta séptima edición: “Que la armonía del canto y de la música, que no experimenta barreras sociales ni religiosas, represente una constante invitación para los creyentes y para todas las personas de buena voluntad a buscar juntos el lenguaje universal del amor, que hace que los hombres sean capaces de construir un mundo de justicia y de solidaridad, de esperanza y de paz”.

El Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá es una oportunidad para vivir plenamente la armonía entre nosotros, con nosotros mismos, con la naturaleza, con Dios, por medio de la música.

*Directora del Festival Internacional de Música Sacra de Bogotá.

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