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Sun, 09/09/2018 - 21:55

El ascenso vertiginoso de Meibrys Viloria

Este cartagenero de 21 años se convirtió en el vigésimo primer pelotero colombianos en debutar en el béisbol de las Grandes Ligas. Busca consolidarse con los Reales de Kansas City.

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Una llamada, pasadas las nueve de la noche del pasado 30 de agosto, alteró los nervios de Zoila Oquendo, madre del beisbolista colombiano Meibrys Viloria. Era su hijo desde Estados Unidos con una noticia importante. Pero al escuchar su voz, una serie de pensamientos invadieron la cabeza de la señora Oquendo. Precisamente, minutos antes, estaba viendo junto con su hermano Roger, en su casa ubicada en el barrio Los Cerros de Cartagena, el compromiso entre Wilmington Blue Rocks (sucursal Clase A fuerte de los Reales de Kansas City) y Lynchburg Hillcats (sucursal de los Indios de Cleveland), cuando vio salir del juego a Meibrys en la novena entrada.

Toda clase de hipótesis se empezaron a tejer: una posible transferencia o alguna molestia física. Por eso, cuando escuchó el “Hola, mami”, su piel se puso de gallina y la impaciencia empezó a dominarla. Pero antes de poder hacer algo, de la voz de su hijo salieron cinco palabras inesperadas: “Me subieron a Grandes Ligas”. El sueño, el anhelo, la ilusión de Meibrys Viloria se habían hecho realidad. Todo por lo que trabajó desde niño se veía recompensado. Los Reales de Kansas City le abrieron un puesto en la nómina del equipo. La reacción de Zoila Oquendo fue de incredulidad.

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El ascenso de Viloria en el béisbol siempre ha sido de manera vertiginosa. Desde que era niño se destacó con la manilla y el bate. Su pasión por este deporte la demostró desde que tenía dos años. “Tontón (jonrón), abuelo”, le decía a Orlando Oquendo señalando la pelota. El papá de Zoila recogía palitos de abeto y con ellos le enseñó a hacer swing. Abanicaba la brisa constantemente, siempre parado como si fuera zurdo. De inmediato toda su familia lo empezó a apoyar tanto anímica como económicamente. Al trabajo del señor Oquendo se unió el acompañamiento constante de su abuela paterna, Nury Gómez, quien siempre le vio chispa y repitió constantemente que iba a ser firmado; de Zoila Oquendo, su mamá; de Edwin y Roger Oquendo, sus tíos y de Stela y Yury Oquendo sus tías.

Foto: Meibrys Viloria (centro) junto con sus tíos Roger (a la izquierda de Meibrys) y Edwin Oquendo (a la derecha).   

“Cuando me di cuenta de que le gustaba el béisbol empecé a acompañarlo. Su primer equipo fue Comfenalco, porque ahí lo matriculé para que estudiara. Jugó a la pelota y lo combinó con el fútbol. En ambos se destacó y los dos entrenadores lo querían, pero le dije que se enfocara en uno. Así que eligió el béisbol”, le cuenta a El Espectador doña Zoila. Desde entonces sus habilidades dentro del diamante crecieron. Jugó como campocorto, segunda base, tercera, en todas las posiciones que lo pusieran. No obstante, en Comfenalco no lo dejaban como titular y eso era como un insulto, porque su mentalidad siempre ha sido ganadora y no poder apoyar a sus compañeros era como atarlo de manos y pies.

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Así que pasó a la novena de Jarro Cardozo, con tan sólo seis años. La única posición que no había probado hasta ese momento era la de receptor. Sin embargo, cuando le preguntaron si sabía hacerlo les respondió que sí. “Yo me la paso viendo béisbol en televisión y sé cómo se maneja todo”, fueron sus palabras. No lo hizo mal. Sorprendió a todos, incluso a su mamá. Fue su primer encuentro con la receptoría y le supo a miel. Mientras, crecía e iba fortaleciendo sus habilidades y fue llamado a la selección Bolívar en todas sus categorías. Posteriormente sucedió lo mismo con la selección de Colombia. También pasó por las escuelas Nelson Blanco, club Javier Romero, Playa Blanca y Guajiro Falcón (pequeñas ligas), antes de llegar a Tigres de Cartagena.  

Rafael Miranda, quien fue el que lo firmó para los Reales de Kansas City en 2013, siguió su carrera desde 2012. “Tenía chispa, inteligencia, muy buenas herramientas. Me sorprendió bastante. Me tocó esperar mucho para firmarlo, porque sólo se puede hacer cuando tienen 16 años”, recuerda. “Se le dificultaba correr, nunca fue rápido. Por esa razón decidieron sacarlo del infield y ponerlo a jugar en la receptoría, que es una posición más tranquila, que no exige tanto la carrera, sino la defensiva, el brazo, el bate”, añadió el cazatalentos en Colombia para la organización de Kansas.

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Una vez firmado, su ascenso en las sucursales del equipo fue de manera rápida. Jugó tan sólo 33 partidos en República Dominicana antes de ser llamado para ser parte de los equipos Rookie de la institución, Burlington Royals y Idaho Falls Chukars. En 2017 pasó a la clase A corta con la novena de Lexington Legends y esta temporada arrancó en clase A fuerte con Wilmington Blue Rocks. De ahí dio el salto para Grandes Ligas, convirtiéndose en el primer jugador que los Reales ascienden desde esa categoría desde los años 90, cuando apareció Mike Sweeney.

“Los Reales vieron que era inteligente y tenía la capacidad de liderar, algo fundamental en la posición de receptor”, precisó Miranda, quien también explica que en Kansas City lo ven como el receptor del futuro, el que puede llegar a reemplazar a Salvador Pérez, quien se coronó con el equipo campeón de la Serie Mundial en 2015. "Con Salvador pueden pasar dos cosas: se vuelve ficha de cambio, por su alto precio, o pasa a primera base. En los úlimos años ha tenido muchas lesiones y desde ya los Reales están buscando un jugador que pueda reemplazarlo en el futuro próximo". 

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Meibrys ya dio sus primeros pasos en Grandes Ligas. De a poco, este cartagenero de 21 años y que se convirtió en el cuarto jugador más joven del país en debutar en las Mayores, empieza a grabar su firma en un equipo que hoy los mira a todos desde el sótano, pero que busca rearmarse para volver a tocar el cielo con las manos, como lo hizo en 2015.

@J_Delahoz

jdelahoz@elespectador.com

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