::: Header: El Espectador |
×
Hace 3 mins
Cine colombiano

'Interior', un reflejo de la sociedad inequitativa e indolente en la que vivimos

Dirigida por la caleña Camila Rodríguez, esta película estará en las salas del cine del país hasta el 15 de septiembre. Te contamos de qué se trata.

Publicidad

País: Colombia - Francia
Duración: 88 minutos
Director: Camila Rodríguez Triana
Género: Drama
Año: 2017

Historias efímeras que trascurren en la habitación de un hostal del centro de Cali conforman la película Interior, dirgida por la colombiana Camila Rodríguez. “Los personajes y las emociones que están en la película son un reflejo de la sociedad inequitativa e indolente en la que vivimos, porque las personas que conocí en ese hotel y que inspiraron estos personajes y estas emociones son un reflejo de esa sociedad”, afirma la directora caleña.

La película hace parte del programa Fórum, en el que se presentan propuestas transgresoras de una nueva generacion de cineastas colombianos, además fue ganadora del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico de Proimágenes Colombia, obtuvo el premio a Mejor Película en el Festival Internacional de Cine de Lima, 2018, y fue nominada por Doclisboa para el Doc Alliance Award. 

Publicidad

Camila Rodríguez habló con nosotros sobre su la costrucción de los personajes, el espacio y sobre los principales desafíos que enfrenta como realizadora.

En Interior se cuentan fragmentos de historias cotidianas que logran tejer una historia transversal: la del país y la de la mujer que trabaja en el hostal con su hijo.

¿Hay una intencionalidad por mostrar estos contextos?

Cuando yo empecé a hacer la película estaba conmovida por la sensación de un espacio: el cuarto de ese hotel. Allí, en su tiempo, en sus paredes, en los objetos que habían en él, yo sentía la vida y la dureza con que eran tratadas las personas que se hospedaban allí. Y, al mismo tiempo, sentía el encierro de ese mundo que no se quiere mirar dentro de esas cuatro paredes, en las que no hay ventanas. Y, sin pretenciones, empecé a quedarme en ese espacio, a intentar entrar en su tiempo y conocer las personas que lo habitaban. Todas las “historias”, que para mí son más emociones que viven los personajes de la película, nacen de las personas que yo conocí en ese lugar, de lo que yo ví y de lo que yo sentí allí. Es una realidad que se retrata a partir de las ficciones de mi percepción, de mi intuición, de mi sensibilidad y que, a su vez, se reconstruye a través de las ficciones que hay en la percepción, intuición y sensibilidad de quien la mira como espectador. Así que en el inicio del proceso yo no tenía otra intencionalidad más que descubrir ese lugar, esas personas y ese tiempo. Después, al grabar las imágenes y verlas en mi computador empecé a entender que a través de la acumulación de todas estas personas y todas estas emociones se iba creando algo más, un retrato de una parte de la sociedad que se invisibiliza al volverlas una masa sin rostro y entonces pensé en lo que dice Jean-Paul Sartre sobre la mirada y como con solo mirar al otro por un instante se crea a ese otro en nuestro mundo y se le reconoce como un humano. En ese momento quise retratar esa humanidad que vive en esas personas y en ese espacio y que ya hacía parte de mi mundo.    

¿Hay una denuncia como mujer ante el maltrato?

Hace mucho tiempo yo dejé de creer que una sola película puede cambiar este tipo de situaciones tan arraigadas, como el maltrato o la violencia de género, por lo que yo no hago películas para hacer denuncias. No es lo que me interesa al hacer una película. Yo puse en la película una situación humana que vi en el espacio que estaba retratando, pero no es una denuncia, porque no tengo la intención de decirle al espectador cómo debe pensar o mirar frente a esa situación. Eso dependerá del espectador y sus propias maneras. Yo creo que las denuncias y las luchas sociales que quieren cambiar estas situaciones se hacen en la calle y en la coherencia de nuestras acciones diarias, no se hacen en el cine o en un museo, así como tampoco se hacen en elbook o cualquier red social. Si queremos denunciar algo hay que salir a la calle como lo han hecho las mujeres en la Argentina al pedir la legalización del aborto, o el movimiento Ni Una Menos. Después estas luchas aparecerán en el arte y el cine, de diferentes maneras, los rastros de esas luchas, las miradas sobre esas luchas, pero no hay que creer que una película es la lucha misma, porque una película no es la vida, ni la realidad, es tan solo una película. La vida es más grande que una película, por lo que hay que salir a la calle a luchar.

Creo que cualquier realidad que involucre a dos personas necesita de las dos personas para existir, en este caso de quién maltrata, pero también de la mujer que se queda allí y acepta el maltrato. Por eso no creo que la lucha deba centrarse solo en denunciar a los hombres que maltratan a las mujeres, sino que debe centrarse también en empoderar a las mujeres para que ellas no acepten más esta situación; en cambiar ese modelo del amor que lo aguanta todo o ese deseo de éxito por el que se acepta todo.

¿Cuál es el mayor desafío que encontraste como realizadora al proponer un largometraje con un guion casi tácito?

No escribí un guión para hacer esta película. Trabajé en ese espacio con la materia que me daba ese espacio: el tiempo, los objetos y las personas. Y a partir de esa materia encontré y construí la película. Fue un hacer y rehacer constante de imágenes, porque era a través de las imágenes que yo iba entendiendo la película. Entonces cuando presenté este proyecto para conseguir financiación también lo hice a través de las imágenes y no de un guión. Eso me implicó trabajar con mis ahorros la primera parte del proceso. Con mis ahorros y con la generosidad de mis amigos y compañeros de trabajo. Después cuando encontramos financiación todos recibimos el pago por nuestro trabajo.

La mayor dificultad para mí no está en el hacer, porque en el hacer hay muchas dificultades, yo trabajo también con los límites de cada lugar, de cada persona y de mi propio presupuesto. Y esas dificultades uno las va atravesando con la energía del proceso creativo. Para mí siempre la mayor dificultad ha sido la de hacer visible mi trabajo, la de encontrar espacios donde mostrarlo, donde compartirlo con el público y por eso es que son tan valiosos programas como Fórum de Mutokino, que busca abrirles un espacio a este tipo de películas y que defiende esta forma de cine.

¿Cómo se configuran estos fragmentos de historias dentro de toda la narración?

Todos los personajes de la película están unidos por el lugar, que es la misma habitación del hostal, a veces por diferentes objetos que van de un personaje a otro como Hulk, el ventilador, el dibujo que el niño hace en la pared del cuarto, los botellones de agua que está llenando en el baño la mujer que limpia la habitación y además hay una “historia” que está siempre presente, a veces en la imagen y a veces en el audio, que es la situación que está viviendo la mujer que limpia el hotel con su hijo y con su esposo. Esta historia dialoga con las demás, cuando mientras estamos viendo otro personaje, lo vemos reaccionar frente a los gritos del esposo de esta mujer.

Pero además son personajes que están unidos por un contexto, el cual aparentemente no vemos, porque estamos siempre dentro de la habitación, pero que se filtra en la película y que se va construyendo con los mismos personajes, con la acumulación en la retina del espectador de las emociones y situaciones que están viviendo estos personajes, con la sensación y el tiempo que habita este lugar.

¿Podríamos afirmar que los personajes nos hablan a través del manejo de los objetos?

Los personajes hablan a través de sus cuerpos, sus gestos, sus maneras de sentarse, de moverse, de hablar, de las acciones que realizan, de las palabras que dicen, de sus miradas, de las reacciones que tienen frente a los sonidos que vienen de afuera del cuarto o del televisor y, por supuesto, a través de la relación que tienen con ese espacio, con los objetos que hay en él, y a veces, cuando son más de un personaje, con la persona con la que están en esa habitación. Para mí es muy importante este forma de lenguaje, de comunicación, aquella que no es hablada, porque es la menos racional y es la que menos podemos controlar, entonces es la que más nos revela.

¿Crees que el público colombiano está más receptivo a este tipo de formatos?

Creo que hay mucho trabajo por hacer para que el público aprenda a relacionarse con este tipo de propuestas y creo que es un trabajo que no solo depende y que no solo debe realizar el medio audiovisual. Es importante que hayan espacios para que este tipo de películas se muestren y estén allí para que el público tenga la posibilidad de verlas, pero creo que es fundamental empezar a relacionar al público con este tipo de películas y con el arte y la cultura en general desde que son niños. Que crezcan viendo también este tipo de cine, que en su infancia los domingos vayan con sus padres a los museos a ver obras de arte, que en los colegios también se le de prioridad a mostrarles las pinturas de Vincent van Gogh, de Caravaggio, o que se les enseñé a dejar que su alma se mueva con las melodías de Beethoven, de Chopin y, por supuesto, que desde niños se relacionen con nuestra cultura, con el arte indigena, con la música pacífica, con el joropo, para que no solo crezcamos con Hollywood y la televisión. Yo creo que de esta forma seríamos una sociedad más sensible.

Publicidad