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Mon, 08/27/2018 - 15:49

Diana Belmonte: "El día perfecto será cuando dejemos de pagar tantos impuestos"

Sus habilidades camaleónicas le permitieron interpretar el conmovedor personaje de una mujer con síndrome de Down, en la telenovela Garzón Vive. Su talento dejó con la boca abierta a todo el país. Ahora es Ana, en la obra de teatro Burundanga, de Casa E.

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¿A quién le daría burundanga y por qué?
A los políticos, para que nos digan la verdad y se destapen todas esas ollas podridas que tienen.

La comedia, ¿para qué?
Para liberar y aceptarse.

¿Y el teatro?
Para expresar lo que pienso y quiero decirle al mundo.

Tres adjetivos para describir la obra.
Divertida, potente y explosiva.

La palabra que mejor la describe.
Entusiasta.

¿Qué fue lo más gratificante de interpretar a Cravis (el personaje de Garzón Vive)?
Conocer el universo de las personas con síndrome de Down, porque se muestran y aceptan tal y como son, sin juicios o apariencias.

¿Y lo más difícil?
La mayor complejidad era que fuera creíble y no se volviera una burla a las personas que tienen este tipo de condiciones cognitivas.

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Una frase memorable de la serie.
“Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona, aunque piense y diga diferente”.

¿La televisión o el teatro? 
Las dos. Yo creo que no hay actores de televisión, teatro o cine, hay actores. Y todos debemos tener la capacidad de desenvolvernos donde estemos. 

Un papel que le gustaría haber interpretado.
Yo me soñé a Cravis, mucho antes de que saliera Garzón. Le pedí al universo un personaje así y llegó.

Lo mejor de ser mujer.
Nuestra intuición, nos hace un poquito más sabias.

¿Y lo peor?
Nuestra emocionalidad. A veces nos juega en contra.

Un lugar para encontrar paz.
Dentro de mí, creo que ese es el origen de la paz. 

Una actriz que la hipnotice.
Meryl Streep. Es auténtica.

Con quién le gustaría quedar encerrada en un ascensor.
Con un electricista.

Un desafío.
Dejar de tenerle miedo a los ratones.

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Una palabra que odie.
Algunas que son con ‘ch’.

Un buen descubrimiento en Netflix.
No tengo Netflix.

Una heroína colombiana.
Las madres de Soacha.

Algo que la haga reír.
Todo. Yo me río por todo. ¡Qué mamera!  Especialmente de la estupidez y la torpeza.

Una decepción.
Cuando me han puesto cachos y al mismo tiempo me han dicho que soy el amor de su vida.

Su mayor logro, hasta ahora.
Poder mantenerme sola.

¿Un día perfecto?
Cuando dejemos de pagar tantos impuestos.

¿Cuándo fue la última vez que cantó sola? 
Esta mañana canté Pocahontas, mientras me bañaba.

Alguien por quien se cambiaría de andén.
Álvaro Uribe Vélez.

¿Cuándo fue la última vez que lloró?
El jueves, soy muy llorona.

Lo más loco que ha hecho por amor.
Olvidarme de mí. Más que loco, es irresponsable.

Qué la hace huir de un hombre.
¡Ush! Qué diga tantas mentiras. Pero no solo los hombres, la gente deshonesta me saca la piedra. 

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¿Qué le cambiaría al país?
Nuestra idiosincrasia. Eso me tiene un poquito triste: el “para qué dio papaya. Es que el vivo vive del bobo”. Eso nos tiene jodidos.

Un libro que la marcó.
Todas las obras de Samuel Becket, porque hablan de la inutilidad humana.

Una escena de película memorable.
La primera de Bastardos sin gloria y el final de Lion.

¿En que animal reencarnaría? 
En un caballo, para protagonizar Mi pequeño Pony. ¡Mentira! Porque son animales mágicos y terapéuticos.

Un arrepentimiento.
No decir las cosas a tiempo. Guardarme todo lo que pienso, envenenarme y después explotar como una loca.

Qué cambiaría de usted.
Muchas cosas. Tengo un genio horrible, a veces es muy difícil estar dentro de mí. 

¿Qué ocurre después de la muerte?
No tengo ni idea, todos los días pienso en eso, porque le tengo pánico a ese momento. Quiero ser más optimista y pensar que aquí estoy aprendiendo y que si no lo logro ahora, lo haré después, porque el camino sigue.

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