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Hace 1 min

Anorgasmia: quedar con ganas de estallar

Un tercio de las mujeres no logra llegar al clímax. Su trastorno tiene solución, pero, por desconocimiento, muchas deciden callar, fingir y renunciar al placer sexual.

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Cuando una mujer tiene esta condición, llega al consultorio del sexólogo, principalmente, por dos razones: quiere disfrutar con normalidad las bendiciones del orgasmo o tiene conflictos con su pareja por no llegar al clímax. Pocas cosas amenazan tanto la hombría como el hecho de que una mujer no pueda ‘venirse’. Por años, el porno nos ha metido en la cabeza la idea de que ellas deben estallar de manera descontrolada para confirmar que ellos son un buen ‘polvo’. En estos casos, el interés por pedir ayuda no yace en la búsqueda del bienestar propio, sino en la presión que la pareja ejerce. 

El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales define la anorgasmia como la “ausencia o retraso persistente del orgasmo tras una fase de excitación sexual normal”. Es tan común, que afecta entre el 20 y el 50%  de la población femenina mundial. 

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Masters y Jonhson, un matrimonio de sexólogos, que se dedicó a estudiar el tema en los años 50, identificaron cuatro tipos de anorgasmia: la primaria, en la que se ubican las mujeres que nunca han experimentado un orgasmo; la secundaria, que incluye a aquellas que sí los han sentido pero dejaron de tenerlos; la situacional, que se da cuando se llega al clímax solo en circunstancias muy concretas (a través de la masturbación, pero no de la penetración, por ejemplo), y la fortuita, que hace referencia a los casos en los que rara vez se alcanza la cima del placer. 

“No llegué, ¿tengo anorgasmia?”

No llegar al orgasmo es algo que a todas nos ha pasado, por diversas razones. Entonces, ¿cómo saber cuándo  no es normal la ausencia de esa explosión? La médica y sexóloga clínica Carolina González explica que todo parte de la manera en que la situación afecta a la mujer: “Cuando es persistente, ya han pasado más de tres meses, el asunto me genera angustia o estrés, o me afecta a mí y mi vida en pareja, es momento de consultar. En este caso, estaríamos hablando de una disfunción sexual y debe tratarse”.

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Momento de mirar nuestra vulva

Existen causas médicas y psicológicas detrás de la anorgasmia. Entre las médicas, que corresponden a un porcentaje muy bajo, podemos encontrar alteraciones metabólicas y endocrinas, como la diabetes, que incide en el orgasmo de manera negativa en un 35,2% de las mujeres; el consumo de drogas, alcohol y algunos tipos de fármacos, y enfermedades crónicas, como las disfunciones hepáticas y renales, las anomalías congénitas y las cardiopatías. 

Sin embargo, más del 90% de los casos ocurren por causas psicológicas: conflictos con la pareja, falta de autoestima y experiencias traumáticas asociadas al sexo. La carga social también tiene una enorme influencia: “Como la sexualidad femenina existió durante años para satisfacer los deseos de los hombres, las mujeres no nos conocemos, no podemos decir qué nos gusta y qué no. Incluso, hay muchas que ni siquiera se han mirado su vulva y no saben en dónde se encuentra el clítoris”, dice González. 

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La sexóloga también pone sobre la mesa los roles que existen en el acto sexual. Es común pensar que el hombre es el responsable de proporcionar el orgasmo a la mujer, cuando, explica ella, cada uno debe hacerse cargo de su propio placer: “Esto ha llevado a que nuestro orgasmo dependa del otro y a que nosotras dejemos de lado la importante tarea de saber qué nos excita”. Por esto es común oír que una mujer no ha llegado al clímax, porque “no se la han cogido bien”. 

Y quizás es cierto que las mujeres no llegamos al orgasmo porque los hombres no saben despertarlo, pero la culpa no reside solo en ellos, sino en nosotras, que al no conocernos no sabemos comunicar lo que nos hace perder el control. Por eso es fundamental no callar, romper las cadenas de nuestra propia sexualidad, pedir ayuda y no renunciar bajo ninguna circunstancia. “Si yo no me siento merecedora de placer, por más que lo busque, no lo voy a conseguir”, agrega González. 

El problema de darnos por vencidas

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Una encuesta realizada por la revista Cosmopolitan, en el 2015 –con mujeres entre los 18 y los 40 años–, arrojó las siguientes cifras: el 67% de las encuestadas manifestaron haber fingido alguna vez un orgasmo; el 42% de ellas lo hicieron porque no queríanimar los sentimientos de su pareja y querían terminar el encuentro lo más pronto posible al darse cuenta de que no llegarían al clímax. Esto es un problema porque demuestra que para las mujeres es más difícil llegar al orgasmo y porque confirma que nosotras no hablamos del tema y renunciamos al placer para evitar discusiones. Este es el mayor impedimento a la hora de superar la anorgasmia, que la mayoría de las veces tiene solución. 

“Lo primero es determinar las causas y descartar que sean físicas. Luego se procede a un abordaje integral del problema con educación sexual, tratamiento de la autoestima y ejercicios para identificar las diferentes fuentes de placer”, explica González, quien también es enfática en algo: “el orgasmo no es la meta, es el camino al placer propio”. Al aprender a verlo de este modo, cuando menos lo esperes, llegará el premio mayor y será, todo, mérito tuyo.

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