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Sun, 06/24/2018 - 11:50

La lactancia materna también es tarea para los papás

Que la leche salga del pecho de la mujer no quiere decir que ellos no tengan un papel fundamental en ese proceso.

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Hace algunos días fui a visitar a una amiga que tuvo su primer bebé. Un niño. Y aunque mi visita fue corta, hubo algo que llamó mi atención: cuando mi amiga estaba lista para  amamantar, su pareja le puso el pequeño en el pecho y, a pesar de que lo hizo con todo el amor del mundo, pude notar cierta incomodidad de su parte. Lo dejó sobre la madre y salió corriendo de la habitación. Mi intención no es juzgar la actitud del hombre, ya que no lo percibí como un padre apresurado por desentenderse de la lactancia, sino,  más bien, como uno que prefirió darle intimidad a la mujer al creer que su papel ahí había terminado.

Muchos padres y madres pecan por culpa de los prejuicios que dictan que la figura paterna sobra en ese momento especial en el que una madre alimenta a su hijo. Otros lo hacen por falta de información. ¿Qué puede hacer el papá si es la mamá la que físicamente está en la capacidad de producir leche? Un primer paso, según Luz Ángela Artunduaga, especialista en supervivencia y desarrollo infantil de Unicef, es que este se vuelque, desde el embarazo, a conocer cómo funciona la lactancia materna y las bondades que traerá para el futuro bebé: “Un papá que ha estudiado este proceso se habrá liberado de los tabúes y estará más preparado para asumir de la mano de la mamá esta etapa”.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las madres inicien la lactancia en la hora siguiente al parto. Un padre informado sabrá que deberá insistir por todos los medios para que el recién nacido sea puesto en el pecho de la madre lo antes posible. Será consciente de que amamantar es algo que se aprende, por lo que es probable que haya problemas al principio y que la mujer solo necesita práctica. Una vez en casa, será el gerente del hogar y asumirá la mayor carga de las labores domésticas, del cuidado de los hijos mayores, si los hay, de las tareas respecto al nuevo bebé. Apoyará emocionalmente a la madre, quien necesitará más que nunca su soporte: “Está más que comprobado que el hecho de que el papá esté ahí, hablándole a ella, al bebé, acariciándolos, genera en la mamá más seguridad, disminuye los niveles de estrés y, por lo tanto, favorece el proceso”, señala Artunduaga.

Cuando la madre deba volver al trabajo, un papá informado no renunciará a su tarea de alentar a la madre a continuar con la lactancia –que, según la OMS, debe ser exclusivamente materna en los primeros seis meses de vida, para lograr un crecimiento y un desarrollo óptimos– y la asistirá con la extracción y el almacenamiento de la leche materna.

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La lista de tareas del padre durante lactancia es grande, así como lo es la enumeración de beneficios que esta práctica tiene a corto, mediano y largo plazo para los hijos. La lactancia no tiene ni una sola contraindicación. Es un acto de amor perfecto, desde todo punto de vista: “Todos deberíamos saber lo que significa para un país que los niños estén alimentados con leche materna. Las consecuencias van desde la disminución de la violencia intrafamiliar, hasta beneficios de tipo físico y psicológico”. Pero la más importante de todas es, quizá, el desarrollo de una inteligencia emocional fuerte, que ha sido estimulada desde los primeros meses de vida con una lactancia cargada de afecto, cariño y un vínculo sólido, tanto con la madre como con el padre”, concluye la vocera de Unicef. 

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