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Fri, 08/24/2018 - 16:24

'Desodorantesplaining'

Con fines publicitarios, una marca de desodorantes trabaja para reforzar la idea de que los hombres y las mujeres somos diferentes.
Sus argumentos, no obstante, distan mucho de la verdad.

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Un reciente comercial de Yodora afirma: “Aunque decimos ser iguales, Yodora sabe que somos muy diferentes”. La marca  toma una postura política: ¿quién dice que hombres y mujeres somos iguales? Las feministas. Pero Yodora sabe que estamos equivocadas. Luego el comercial explica: “En ellos, el área del cerebro donde se ubica el impulso sexual es 2,5 veces mayor que el de las mujeres, por eso ellos siempre piensan en seducir. Ellas ven carmín, fresa, rubí, escarlata y burdeo, en vez de
cinco pares de zapatos rojos: claro, una mujer tiene más células fotosensibles en sus ojos. La ciencia lo demuestra, somos
diferentes, y por eso también sudamos diferente”.


El comercial reproduce una pseudociencia falaz y peligrosa. Para empezar, la libido es tan compleja que no se limita a habitar una parte del cerebro. Y cualquiera que haya hablado con varias mujeres sobre sexo con franqueza sabrá que no es que no pensemos en ‘coger’, es que si lo decimos en voz alta seremos socialmente castigadas. El supuesto superpoder de las mujeres –que se usa para banalidades como coleccionar zapatos– también es una mentira rampante.

Hay unas pocas personas que tienen una condición conocida  como ‘tetrachromacia’, que les permite ver colores invisibles para la mayoría. Todos tenemos tres tipos de células en la retina y cada una responde a una longitud de luz diferente (roja, verde, azul). El color de un objeto depende de la combinación de esas percepciones, pero más o menos todas las personas vemos los mismos colores. El gen para las células que nos permite ver el verde y el rojo está en el cromosoma X, entonces se cree que es más posible que las personas con una composición cromosómica XX tengan tetracromancia, pero esto no significa que un hombre no pueda tenerla. En realidad, lo que pasa es que las mujeres tenemos un vocabulario más amplio para hablar del color. Pero nadie se atreverá a decir que Velázquez no era capaz de reconocer diferentes matices por ser hombre. 

También es mentira que hombres y mujeres sudemos diferente. Nigel Taylor (profesor asociado de Fisiología Termal en la Universidad de Wollongong) y Sean Notley (candidato a posdoctorado en  la Universidad de Ottawa) explican que las diferencias en la sudoración dependen del tamaño y la masa muscular de cada persona, antes que del género “En promedio, los hombres tienen más masa muscular que las mujeres, pero no definimos el género basándonos en la estatura. Esta fue la primera investigación que usó un grupo de hombres y mujeres morfológicamente diversos”. En cuanto al olor que produce el sudor, explican que nuestras secreciones son inodoras, huelen al ponerse en contacto con bacterias. 

La industria millonaria de los desodorantes responde a una necesidad creada por el mercado en los años 20, que estuvo  basada en marcar las diferencias de los roles de género. La publicidad se enfocó en hacernos creer que el sudor en las mujeres era motivo de vergüenza y ostracismo. Solo hasta los años 60, los publicistas decidieron decirles a los hombres que
el sudor ya no se consideraba una muestra de virilidad. Por eso, los productos ofrecidos a los hombres son ‘extremos’,  ‘poderosos’, para no ofender la frágil masculinidad de los consumidores.

La estrategia de Yodora es la misma de toda la vida, pero hoy sus mentiras suenan más anacrónicas. Además de poco original y embustera, es nociva: no podremos tener igualdad de derechos mientras se insista en que somos ‘diferentes’.

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